El 17 de noviembre de 1831, las provincias centrales de la Gran Colombia formaron un Estado independiente conocido como Nueva Granada. Después de que Venezuela y Ecuador se independizaran, los seguidores del General Francisco de Paula Santander convocaron a una reunión denominada Convención Constitucional, en la cual decidieron que este nuevo Estado adoptaría un gobierno provisorio y se regiría por la efímera Constitución de 1830.
El territorio de la Nueva Granada estaba compuesto por 19 provincias. Cada provincia se dividía en cantones, y estos a su vez en distritos parroquiales.
Al interior del movimiento civilista, representado por Francisco de Paula Santander, se fue creando una división muy fuerte entre aquellos que apoyaban las leyes progresistas del presidente y quienes estaban en desacuerdo con su forma de gobernar. Estos dos bandos, llamados exaltados y moderados, se enfrentaron por el poder una vez terminado el mandato de Santander.
El expresidente quería que su sucesor fuera el general José María Obando, no obstante, los moderados lograron triunfar en las elecciones de 1836 liderados por José Ignacio Márquez, cuyo gobierno se caracterizó por favorecer el proteccionismo económico y los valores tradicionales
EL DISGUSTO CON LA IGLESIA -LA GUERRA DE LOS SUPREMOS
Las divergencias entre la élite criolla y la Iglesia comenzaron cuando los criollos del Gobierno intentaron introducir ideas e instituciones liberales, las cuales el clero consideró una amenaza frente al tradicional monopolio de la religión católica en el campo educativo de la población. El descontento de la Iglesia aumentó con la emisión de un decreto del Gobierno que ordenaba el cierre de los monasterios y los conventos habitados por menos de ocho clérigos para convertirlos en centros educativos, y elevaba a 25 años la edad para la toma de los votos sacerdotales.
Estas diferencias políticas existentes entre exaltados y moderados dieron origen a una guerra civil que se extendió por tres años (1839-1842). El general Obando aprovechó un levantamiento causado por la supresión de cuatro conventos en Pasto para iniciar una rebelión al sur de Popayán. Este movimiento insurreccional promulgaba el federalismo como bandera política, y se expandió por varias provincias de la Nueva Granada. Estos sectores progresistas que lideraron esta guerra se autodenominaron “supremos”.
Por su parte, los generales Pedro Alcántara Herrán y Tomás Cipriano de Mosquera fueron los encargados de reprimir la rebelión e iniciar un retorno a la normalidad política en las regiones que habían sido tomadas por los supremos. Finalmente, en 1841 tras varias derrotas, Obando se exilió en Perú. Esta guerra agravó la situación económica del país y redujo su ya diezmada población.
En lo sucesivo asumieron la presidencia, primero Pedro Alcántara en 1841, quien autorizó el regreso de los jesuitas a la Nueva Granada, quienes habían sido expulsados en 1767 por orden del rey Carlos III, luego asumió la presidencia Tomás Cipriano de Mosquera, en 1845, quien impulsó una serie de medidas económicas que favorecieron el desarrollo del Estado, como la exportación de tabaco y algodón, así como la construcción del ferrocarril de Panamá, y la navegación del río Magdalena.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario