A comienzos del siglo XX, Colombia se
encontraba nuevamente en una guerra civil y replicaba su tradición de violencia
bipartidista que traía desde tiempos decimonónicos. En esa época, el país era
principalmente rural, poseía pocas fábricas y las transacciones con dinero no
eran frecuentes. Tras la finalización de la guerra de los Mil Días, el café se consolidó
como el motor de la economía nacional, así como otros productos
agrícolas, que impulsaron la creación de industrias, estas primeras industrias se
fundaron en los municipios de Medellín, Cali, Cartagena, Barranquilla y Bogotá,
y sus principales productos consistían en bebidas, cemento, textiles y
producción agroindustrial, también se impulsó
la construcción de vías y
transportes, por otra parte el sector petrolero y bananero tuvo una característica en común y era la de
estar en manos de inversionistas y compañías extranjeras, donde la mayoría de las ganancias eran para
esas empresas, por lo que el país no
percibía un beneficio real con este negocio.
Las costumbres y tradiciones
rurales que existían a principios del siglo XX fueron cambiando con la llegada
de nuevos avances tecnológicos y la ampliación de las nuevas vías de
comunicación. Sin embargo, estos cambios ocurrieron principalmente en las zonas
urbanas, por lo que puede hablarse, entonces, de una convivencia entre unas
formas de vida tradicionales y unas modernizadas, a las que tuvieron acceso
principalmente las clases altas del país, mi abuela que era una hija de campesinos, me contaba que
cuando niña los caminos eran unos barriales y eran “angostiticos” y el medio de
transporte usado en la vereda era la mula o el caballo, ella ansiaba
crecer para poder irse a vivir a la
Dorada (Caldas) donde se gestaba una vida moderna esto gracias al ferrocarril y al río Magdalena, muchos buscaban un
cambio en su economía y en la vida cotidiana,
lo que finalmente conlleva a la aparición de nuevos grupos sociales,
especialmente obreros y campesinos, quienes exigían reformas sociales, políticas y
económicas que iban junto con la modernización del país.
Vemos que el sector obrero fue uno de
los que se consolido con el desarrollo
del capitalismo en el país, gracias a la industrialización, el aumento del
comercio exterior y el crecimiento de la economía exportadora del café, fue en este período que, junto a los obreros,
pero también por separado, los indígenas y campesinos surgieron como actores
sociales organizados que hacían uso de la movilización para expresar sus
exigencias y sus posturas de oposición, por medio de la huelga que fue la
principal forma de protesta utilizada por los obreros colombianos, ya que les
permitió presionar a patronos y funcionarios del Gobierno a favor de sus exigencias
de mejora de las condiciones de trabajo, aunque en sus inicios se trataba de
actividades espontáneas y no previamente planeadas ni calculadas.
Desde un ámbito político, a
mediados del siglo XX, la política en nuestro país estuvo controlada por dos partidos,
el Conservador y el
Liberal, muchas veces, desde su nacimiento, la mayoría de los colombianos
tenían una adhesión a cualquiera de los dos partidos, recuerdo muy bien a mi
abuelo paterno, quien era procedente de Boyacá de un pequeño pueblo llamado
Guayatá, él era por transcendencia
familiar seguidor del partido
conservador, en su casa no podían
existir artículos de color rojo y menos usar ropa roja, recuerdo que él decía “conservador hasta mi
muerte” y asi fue.
Entonces el pertenecer a un
grupo o al otro, generó varias guerras
civiles, originando una periodo conocido como la violencia, período histórico de nuestro país
comprendido entre 1930 y 1953, caracterizado por un enfrentamiento irregular
entre los dos partidos, donde los más
afectados por la violencia fueron los sectores rurales de
la sociedad colombiana quienes, al haber constituido sus identidades en
torno a uno de los partidos políticos tradicionales, tomaron las armas para
atacar a sus contrarios o defenderse de ellos,
en cierta ocasión mi padre me contó, que mi abuelo fue a luchar contra
los liberales, su arma era el machete y
que a mi abuela le toco hacia la media noche huir con los niños pequeños hacia
el monte y esconderse allí por un par de días para que no los matarán, finalmente les toco dejar abandonada su
pequeña finca en la Victoria
(Caldas) y desplazarse a Cundinamarca,
pues los liberales querían acabar la familia de mi abuelo por el hecho de ser
seguidores conservadores.
Este periodo de la
violencia, está dividido en dos partes,
la primera se inicia con la llegada al
poder del Partido Liberal en 1930 y se extiende a lo largo de la llamada
República Liberal hasta 1946, donde el movimiento obrero fue influenciado por
los partidos Liberal y Conservador, para el año de 1938, conformándose la Confederación
de Trabajadores de Colombia, CTC; y la Unión
de Trabajadores de Colombia, UTC,
respectivamente. Esta última fue fuertemente apoyada por la Iglesia católica,
con el fin de reducir la influencia del socialismo entre la clase obrera y el
segundo periodo que inicia en 1946 y que se agudiza con el asesinato de Gaitán
y culmina en 1953 con la llegada al poder del general Gustavo Rojas Pinilla.
Para el año de 1951, la
politización de los colombianos era muy enérgica y todos entiendan que si los
conflictos no se enfrenaban podían hacerle un daño irreversible al país, por lo cual se hizo intervención con el
Ejército Nacional, debido a los problemas de la lucha armada, el descontento
social, producto del contexto económico
y financiero, los empresarios consideraron que los esfuerzos por reducir la
inflación, habían generado una crisis con efectos deflacionistas y cada vez más
familias veían difícil la sustancia diaria, un golpe de estado tomaba cada vez
más forma, para 1952 los funcionarios Norte Americanos, veían que el deterioro
del orden público mortificada en grado extremo a los militares, para ese
entonces el nombre de Gustavo Rojas
Pinilla ya sonaba, tal es asi que el diario de Colombia lo exaltaba con frases
como “general, salve usted la patria”. Debido
a la división del partido conservador, Rojas Pinilla vio una gran oportunidad para
acceder como presidente de la república.
El 13 de junio de 1953 fue
conocido en Colombia como el día de los tres presidentes, ya que Roberto
Urdaneta estaba al frente de la nación, pero Laureano Gomez luego de más de un
año de haber estado al margen por problemas de salud, volvió para retomar el
poder, con la intención de derrocar al general Rojas Pinilla de su cargo como
Máximo Jefe Militar del Ejército, por lo
que convoco a un consejo extraordinario de ministros y se presento en el
palacio presidencial exigiendo la renuncia de Urdaneta y derroco de su puesto a
Rojas Pinilla, pero el panorama no estaba
claro para algunos sectores el país,
en cierto momento ninguno de los postulados (Gomez, Urdaneta y
Rojas) tomaba decisión de tomar las
riendas del país, Rojas Pinilla se encontraba indeciso de gobernar, lo impulso
a tomar esta decisión el Comandante de la Fuerza Aérea, el Coronel Alberto
Pauwels quien le dijo “Lamento mucho mi General, pero usted se toma el poder o
no lo tomamos nosotros, porque de aquí en adelante nos van a joder a todos y al
país", también Lucio Pabón Nuñez,
le dice: "Aquí no hay alternativas, tienes que asumir el poder",
estas categóricas frases hicieron que Rojas Pinilla tomará el poder y se
proclamara presidente de Colombia.
Frente a la situación de
violencia en el país, Rojas Pinilla lanza una consigna de paz, justicia y libertad para todos, con el fin de ofrecer garantías para que los guerrilleros
de la zonas rurales entregaran sus armas, amnistía y cese al fuego, la cual fue
acatada por algunos grupos alineados con el partido liberar, mientras las
guerrillas de orientación comunista solo pararon sus acciones de guerra sin entregar sus armas.
Posteriormente el gobierno se fue
convirtiendo poco a poco en una dictadura militar que oprimía fuertemente a sus
opositores, finalmente para el 10 de mayo de 1957, llegó a su final
el periodo presidencial de Rojas Pinilla, uno de los gobiernos más
controversiales de la historia colombiana, ya que no pudo resistir la presión
ejercida por la oposición, los gremios, la iglesia y la prensa.
Dando asi paso al Frente
nacional, que fue un pacto firmado por liberales y conservadores con el
objetivo de terminar la dictadura militar
y devolver el poder político a los partidos, de esta forma las minorías
políticas y los grupos de izquierda fueron dejados de lado en la participación
del Estado, solo se tuvo en cuenta a la elite bipartidista, acordando
repartirse la presidencia entre liberales y conservadores, alternando el poder
por 16 años, en el pacto también se
estipuló la distribución equitativa de cargos públicos entre liberales y
conservadores por lo que ningún otro partido tenía derecho a presentar
candidatos a la presidencia, a los concejos municipales, asambleas
departamentales o al Congreso de la República, limitando
la participación política, con lo
cual el accionar de los grupos guerrilleros aumento, pues la restricción de la
participación política durante el Frente Nacional ocasionó que algunos sectores
excluidos se radicalizaran y se alzaran en armas. En ello también tuvo gran
importancia el triunfo de la Revolución cubana y el auge de las teorías
foquistas de Ernesto el Che Guevara y
de Régis Debray, según las cuales un pequeño núcleo
armado podría actuar como catalizador del descontento popular y difundir la revolución
para derrocar el régimen, naciendo nuevos grupos de izquierda como el ELN, M-19
que se sumaron a las FARC y al EPL,
también con la creación de grupos paramilitares y narcotraficantes, lo
que genero gran descontento social e ideológico, estos grupos generaron una oposición armada
la cual buscaba una reforma agraria para
superar las desigualdades y derrocar a la oligarquía que consideraban culpable
de los diferentes problemas del país.
El liberal Alfonso López
Michelsen se convirtió en el año 1974 en el primer presidente
elegido después de 16 años de Frente Nacional, el plan de desarrollo del
presidente López Michelsen, llamado Plan para cerrar la brecha,
se enfocó en reducir los desequilibrios regionales y cerrar la brecha de
desigualdad entre la población campesina y la urbana, este presidente decretó
la emergencia económica para corregir el déficit fiscal existente desde la
administración anterior, aumentó en un 61% la inversión pública e impulsó las
exportaciones por lo que logró fortalecer el sector industrial y el nivel de
empleo, estas medidas económicas
adoptadas por López Michelsen afianzaron la industria, pero no lograron detener
la inflación, el descontento por el alto costo de vida y por la reforma que
pretendía establecer sobre el salario integral de los trabajadores derivó en
un paro civil el 14 de septiembre de 1977, esta
protesta fue señalada por el Gobierno como subversiva y se decretó que aquellos
que organizaran o participaran en ella serían arrestados entre uno y seis
meses.
Desde los años 80, el país vivió un recrudecimiento de la violencia debido a la aparición de nuevos grupos armados y el poder creciente de los grandes carteles de la droga, la crisis llegó a su punto más alto a comienzos de los años noventa, para el año de 1982, Belisario Betancur ganó las elecciones presidenciales de gracias al Movimiento Nacional, una coalición conformada en gran parte por conservadores, junto a una disidencia del Partido Liberal y algunos partidos independientes como la Anapo. Betancur, durante su mandato tuvo que enfrentar al cartel de Medellín, organización delincuencial dirigida por Pablo Escobar y Carlos Lehder.
Luego del
magnicidio del ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla,
el presidente Betancur exigió la extradición de los
capos, quienes reaccionaron afirmando que preferían una tumba en Colombia que
una cárcel en Estados Unidos, e iniciaron una sangrienta guerra en contra del
Estado que dejó alrededor de 1.200 civiles y 650 policías muertos. En esta
época también surgieron grupos paramilitares relacionados
con el narcotráfico en los Llanos Orientales, Urabá y el Magdalena Medio, en
esta situación de paramilitarismo cayo uno de mis primos quien llego a este
grupo con falsas promesas, él era muy joven tenia en su momento 16 años, había
dejado el colegio y trabajaba en la finca en labores agrícolas con mi tío, el
trabajo era duro en el campo, uno de
esos fines de semana en la tienda de la vereda le ofrecieron un trabajo de ir a
cuidar y trabajar en una finca que tenia ganado, que lo pensará y se
encontraría con esa gente en el pueblo en 8 días, el pago me conto mi primo no
estaba mal y el sabia del oficio, así que se presento ese día, lo subieron a
una camioneta junto con otros jóvenes que irían a trabajar en la misma finca, él
me contó que eran como 5 muchachos
también, en fin, el carro se metió por
una trocha destapada por tierras del magdalena medio, él contaba que ya estando lejos de lo urbano empezó a
sentir el ambiente raro y por su cabeza empezaron a pasar eventos trágicos más
aun con los comentarios de los otros jóvenes que iban con él, finalmente
llegaron a la finca y hay efectivamente entendió que todo era un engaño y que
ya no podía escapar de esa vida paramilitar…
Por otra parte en el
gobierno de Betancur, en el plano social intentó mantener buenas relaciones con
los sindicatos y los movimientos cívicos, y fortaleció el poder de los cabildos
indígenas, desde lo político impulsó una reforma para que los alcaldes fueran
elegidos por voto popular.
Otro evento de
nuestra historia de conflicto, se presentó el 6 de noviembre de 1985, cuando el
grupo guerrillero M-19, con la intención de manifestar su inconformidad por el
fracaso del proceso de paz iniciado con el presidente Betancur, se tomó
el Palacio de Justicia, sede principal de los tribunales
colombianos, después de la incursión de
los guerrilleros, la policía y el ejército iniciaron una operación de
recuperación del edificio gubernamental, en la toma del Palacio, el M-19
mantuvo como rehenes a más de 300 personas entre magistrados de la Corte,
empleados y visitantes. En las horas de la tarde las fuerzas armadas pusieron
en marcha el operativo Plan Tricolor en el que
participaron más de 1.000 soldados, y se inició un enfrentamiento que duró
hasta las dos de la tarde del siguiente día, cuando el general Miguel
Francisco Vega Uribe, en ese momento ministro de Defensa, anunció el
fin de la toma.
Bajo el gobierno de
Virgilio Barco (1986-1990) se presentaron momentos críticos en
materia de seguridad, pues entre 1988 y 1990 se intensificaron las acciones
terroristas de los narcotraficantes Pablo Escobar y Gonzalo
Rodríguez Gacha, como el atentado al Departamento
Administrativo de Seguridad (DAS) que dejó 70 muertos y más de
500 heridos, uno de estos sobrevivientes
es Marco Aurelio Vasquez, quien para esa época se desempañaba como integrante
de las patrullas móviles del DAS, que eran las encargadas de hacer los
levantamientos de muertos, él recuerda que esto lo vivió un día miércoles, él
llego al edificio del DAS sobre las 7:15 a.m., saludo a sus compañeros y
procedió a subir por las escaleras al segundo piso del edificio atravesando por
un corredor para ir a una oficina donde tenia que firmar unos documentos,
cuando él se encontraba a unos escasos metros de llegar a esa oficina sintió
una fuerte explosión, que le movió el piso, él la describe como terrible,
recuerda que él se cayó al piso, veía una gran nube de polvo, no se veía nada,
cuando pensó en que ese estruendo era una bomba, él estaba casi seguro, ya que
días antes había tenido que ir a atender casos de explosiones en Bogotá.
En este período también aumentó el poder de
los grupos paramilitares, y se inició el exterminio de la Unión
Patriótica, el movimiento político en el que los miembros de las Farc
iniciaron su participación política luego de los diálogos con el Gobierno.
Además, fueron asesinados los candidatos presidenciales Luis
Carlos Galán en 1989, Carlos Pizarro y Bernardo
Jaramillo en 1990.
Durante el gobierno de Virgilio Barco
se llevó a cabo el diálogo con el M-19 que culminó con la desmovilización de
esa guerrilla entre enero de 1989 y marzo de 1990. Una vez firmada la paz, los
excombatientes formaron el partido político Alianza Democrática
M-19 con el que participaron en las elecciones de 1990, logrando
más de 95.000 votos, 3 alcaldías y una curul en la Cámara de Representantes, sin
embargo, en las elecciones de 1994 el movimiento empezó a perder popularidad y
poder político, y varios de sus miembros comenzaron a adherirse o conformar
otras colectividades.
Vemos que a lo largo de la historia de
Colombia han ocurrido múltiples conflictos que enfrentaron a la población
civil, como lo fueron las guerras civiles del siglo XIX o la etapa de La
Violencia de mediados del siglo XX, sin embargo, ningún período ha sido tan
violento como el de la década de los noventa e inicios de los 2000, ya que
durante estas dos décadas, los diferentes grupos armados guerrilleros y
paramilitares sometieron a la población en casi todos los rincones del país y
dejaron a su paso cientos de víctimas, y
aquí tengo una experiencia propia ya que en el lugar que vivía, zona rural en
Cundinamarca, una noche estando en compañía de mi padre vimos como unos cinco
furgones abandonan la vía nacional para entrar a por la vía destapada de la vereda,
llegando a cierto punto, luego por las sombras y luces de los camiones vimos
como personas se bajaban y cargaban algo al hombro tomando rutas de camino, los
vecinos comentaban que era la guerrilla los que habían llegado, esa noche tuve
mucho miedo, pues ya se habían llevado algunos jóvenes y si, esa gente la pasaba por hay en la vereda como
si nada, tanto un grupo como el otro y algunos vecinos ya habían sido víctimas
por apoyar a un grupo o al otro.
Nuestra historia presenta que la violencia guerrillera se alternaba con las masacres
perpetradas por la alianza entre narcotraficantes y paramilitares y para empeorar el panorama de violencia, se
dio el asesinato de tres candidatos
presidenciales para las elecciones de 1990 los cuales conmovieron al país, estos fueron el liberal Luis Carlos Galán, asesinado el 18
de agosto de 1989, Carlos Pizarro
Leongómez de la AD M-19, el 26 de abril de 1990
y Bernardo Jaramillo Ossa de la UP, el 22 de marzo de 1990.
Para hacer frente a la crisis de
gobernabilidad, que enfrentaba el país a finales de la década de los ochenta, el
presidente Virgilio Barco quiso realizar una reforma
constitucional, a través de un plebiscito y después con un intento de
proyecto de ley, pero estas iniciativas no tuvieron acogida. El impulso definitivo para la reforma vino
de la participación de la sociedad civil, esto comenzó con un movimiento
estudiantil llamado Todavía podemos salvar a Colombia,
que nació de la “marcha del silencio”, luego del asesinato del candidato
presidencial Luis Carlos Galán. A fines de ese año, el movimiento había reunido
más de 30.000 firmas para pedir que se realizara un plebiscito con el fin de
reformar la Constitución vigente, por considerarla obsoleta. Los estudiantes
pedían que en las elecciones parlamentarias de marzo de 1990 se depositara
una séptima papeleta en la que se solicitaba una reforma a la
Constitución, por eso, también se le conoce como Movimiento de la
séptima papeleta.
La propuesta
fue apoyada con algo más de dos millones de votos, pero las autoridades
electorales la declararon inválida, aun así, luego de varios debates jurídicos,
el gobierno y la Corte Suprema aceptaron la legitimidad de la iniciativa
popular y autorizaron que en las elecciones
presidenciales del mismo año fuera incluido un voto extra
que convocaba a una Asamblea Nacional Constituyente, finalmente las
elecciones se llevaron a cabo el 27 de mayo con participación de 5.218.338
personas de las cuales más del 86% apoyaron la convocatoria.
Dando cumplimiento a ese mandato
popular aprobado por la ciudadanía, en diciembre de 1990, el presidente César
Gaviria convocó a elecciones para decidir la composición de la Asamblea
Constituyente, es decir, para definir los 70 representantes populares
que redactarían las nuevas reglas fundamentales que regirían los destinos del
país y la organización del Estado, para lo cual fueron elegidos representantes
de varios grupos políticos, indígenas, partidos de izquierda, liberales y
conservadores.
De igual modo, se permitió la participación
de cuatro constituyentes, con voz, pero sin voto, en representación de los
grupos guerrilleros que estaban en proceso de desmovilización: uno por el
Partido Revolucionario de los Trabajadores, otro por el Movimiento Armado
Quintín Lame y dos por el Ejército Popular de Liberación.
Por su parte, la Alianza
Democrática M-19 también contó con un amplio apoyo popular, al
lograr 19 representantes, de hecho Antonio Navarro Wolff,
líder de este movimiento, fue nombrado como uno de los tres presidentes de la
Constituyente, junto con el liberal Horacio Serpa y
el conservador moderado Álvaro Gómez Hurtado.
La Constitución que
actualmente rige en nuestro país fue proclamada el 4 de julio de 1991, luego de
un prolongado proceso de deliberación y concertación
popular. Esta remplazó a la Constitución de 1886, que estuvo vigente
durante más de un siglo, pero que ya no respondía adecuadamente a las
realidades de nuestra nación.
En el ámbito económico, el presidente Gaviria
introdujo el modelo neoliberal en el país por medio de dos grandes estrategias:
la privatización de empresas estatales y un proceso de liberalización del
mercado denominado apertura económica que redujo los
aranceles y que, entre febrero y noviembre de 1990, posibilitó que el
porcentaje de importaciones sometidas al régimen de libre importación pasara
del 38,9% al 97% del universo arancelario, esta acelerada apertura afectó la economía del
país ya que la estructura productiva no estaba preparada para estos cambios.
En cuanto a lo social, el gobierno de
Gaviria, promulgó la Ley 100 de 1993 que modificó el
sistema de salud y seguridad social, si
bien esta normativa tuvo efectos positivos sobre los trabajadores, como la
ampliación del acceso a la salud y extendieron algunos derechos laborales como
las primas, las vacaciones y el período de maternidad, también tuvieron efectos
muy negativos, como la flexibilización laboral que
desmejoró las condiciones de los asalariados.
Por otra parte, el jefe del cartel de Medellín, Pablo
Escobar, fue recluido en la Cárcel de Máxima Seguridad de La Catedral
en junio de 1991, donde continuó sus actividades delictivas. En julio de 1992,
Escobar escapó de la cárcel y, el 3 de diciembre de 1993 este narcotraficante
cayó muerto en un enfrentamiento con la policía.
En 1998, Andrés
Pastrana Arango fue elegido presidente de Colombia para el
período que iba hasta 2002, tras ganar notoriedad por sus denuncias durante el
Proceso 8.000 y ser un opositor al gobierno Samper, Pastrana inició un nuevo ciclo
de privatización de las empresas estatales y recortes a la inversión pública, una de las primeras acciones del gobierno de Pastrana fue la reanudación
de las negociaciones de paz con las Farc, proceso que comenzó en enero de 1999
y se extendió por tres años. Para ello,
el Gobierno concedió una zona de distensión de 42.000 en los departamentos
de Meta y Caquetá al grupo guerrillero para establecer conversaciones de paz. No obstante, los diálogos no tuvieron los
resultados esperados y por el contrario,
posibilitaron el fortalecimiento de las Farc en estas regiones.
Por su parte, el ELN también solicitó
una zona de despeje y el compromiso del Gobierno de luchar contra los grupos
paramilitares, que en 1997 se habían agrupado bajo el nombre de Autodefensas
Unidas de Colombia (AUC) y habían participado en la escalada de
violencia que vivía el país, mediante masacres, desapariciones, extorsiones y
secuestros. Además, las AUC aprovecharon la coyuntura para pedir un estatus
político semejante al otorgado a la guerrilla, a fin de iniciar diálogos con el
Gobierno y recibir condiciones favorables para su desmovilización, pero esta
iniciativa no corrió con éxito.
Como se ha visto, nuestro país ha pasado
por numerosos momentos de violencia y conflicto durante el siglo XX, eventos que han llenado de resiliencia a la
población colombiana, donde en muchas
ocasiones la violencia se ha convertido en parte de nuestra cotidianidad, razón
por la cual es importante trabajar en la memoria histórica, pues la sociedad
civil debe reconocer la importancia de reparar a las víctimas, es decir, de
tomar medidas para identificar y revertir los daños que les fueron causados por
la violencia.
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