martes, 8 de noviembre de 2022

CRONICA DEL SIGLO XX EN COLOMBIA

 

A comienzos del siglo XX, Colombia se encontraba nuevamente en una guerra civil y replicaba su tradición de violencia bipartidista que traía desde tiempos decimonónicos. En esa época, el país era principalmente rural, poseía pocas fábricas y las transacciones con dinero no eran frecuentes.  Tras la finalización de la guerra de los Mil Días, el café se consolidó como el motor de la economía nacional, así como otros productos agrícolas, que  impulsaron  la creación de industrias, estas primeras  industrias se fundaron en los municipios de Medellín, Cali, Cartagena, Barranquilla y Bogotá, y sus principales productos consistían en bebidas, cemento, textiles y producción agroindustrial, también se impulsó   la construcción de vías y transportes, por otra parte el sector petrolero y bananero tuvo una característica en común y era la de estar en manos de inversionistas y compañías extranjeras, donde  la mayoría de las ganancias eran para esas  empresas, por lo que el país no percibía un beneficio real con este negocio. 

Las costumbres y tradiciones rurales que existían a principios del siglo XX fueron cambiando con la llegada de nuevos avances tecnológicos y la ampliación de las nuevas vías de comunicación. Sin embargo, estos cambios ocurrieron principalmente en las zonas urbanas, por lo que puede hablarse, entonces, de una convivencia entre unas formas de vida tradicionales y unas modernizadas, a las que tuvieron acceso principalmente las clases altas del país, mi abuela  que era una hija de campesinos, me contaba que cuando niña los caminos eran unos barriales y eran “angostiticos” y el medio de transporte usado en la vereda era la mula o el caballo, ella ansiaba crecer  para poder irse a vivir a la Dorada (Caldas) donde se gestaba una vida moderna  esto gracias al ferrocarril y  al río Magdalena,  muchos buscaban  un cambio en su economía y en la vida cotidiana,  lo que finalmente conlleva a la aparición de nuevos grupos sociales, especialmente obreros y campesinos, quienes  exigían reformas sociales, políticas y económicas que iban junto con la modernización del país.

Vemos que el sector obrero fue uno de los  que se consolido con el desarrollo del capitalismo en el país, gracias a la industrialización, el aumento del comercio exterior y el crecimiento de la economía exportadora del café,  fue en este período que, junto a los obreros, pero también por separado, los indígenas y campesinos surgieron como actores sociales organizados que hacían uso de la movilización para expresar sus exigencias y sus posturas de oposición, por medio de la huelga que fue la principal forma de protesta utilizada por los obreros colombianos, ya que les permitió presionar a patronos y funcionarios del Gobierno a favor de sus exigencias de mejora de las condiciones de trabajo, aunque en sus inicios se trataba de actividades espontáneas y no previamente planeadas ni calculadas.

Desde un ámbito político, a mediados del siglo XX, la política en nuestro país estuvo controlada por dos partidos, el  Conservador y el Liberal, muchas veces, desde su nacimiento, la mayoría de los colombianos tenían una adhesión a cualquiera de los dos partidos, recuerdo muy bien a mi abuelo paterno, quien era procedente de Boyacá de un pequeño pueblo llamado Guayatá,  él era por transcendencia familiar  seguidor del partido conservador,  en su casa no podían existir artículos de color rojo y menos usar ropa roja,  recuerdo que él decía “conservador hasta mi muerte” y asi fue. 

Entonces el pertenecer a un grupo o al otro,  generó varias guerras civiles, originando una periodo conocido como la  violencia, período histórico de nuestro país comprendido entre 1930 y 1953, caracterizado por un enfrentamiento irregular entre los dos  partidos, donde los más afectados por la violencia fueron los sectores rurales de la sociedad colombiana quienes, al haber constituido sus identidades en torno a uno de los partidos políticos tradicionales, tomaron las armas para atacar a sus contrarios o defenderse de ellos,   en cierta ocasión mi padre me contó, que mi abuelo fue a luchar contra los liberales,  su arma era el machete y que a mi abuela le toco hacia la media noche huir con los niños pequeños hacia el monte y esconderse allí por un par de días para que no los matarán,  finalmente les toco dejar abandonada su pequeña finca en la   Victoria (Caldas)  y desplazarse a Cundinamarca, pues los liberales querían acabar la familia de mi abuelo por el hecho de ser seguidores conservadores. 

Este periodo de la violencia,  está dividido en dos partes, la  primera se inicia con la llegada al poder del Partido Liberal en 1930 y se extiende a lo largo de la llamada República Liberal hasta 1946, donde el movimiento obrero fue influenciado por los partidos Liberal y Conservador, para el año de 1938,  conformándose la Confederación de Trabajadores de Colombia, CTC; y la Unión de Trabajadores de Colombia, UTC, respectivamente. Esta última fue fuertemente apoyada por la Iglesia católica, con el fin de reducir la influencia del socialismo entre la clase obrera  y  el segundo periodo que inicia en 1946 y que se agudiza con el asesinato de Gaitán y culmina en 1953 con la llegada al poder del general Gustavo Rojas Pinilla.

Para el año de 1951, la politización de los colombianos era muy enérgica y todos entiendan que si los conflictos no se enfrenaban podían hacerle un daño irreversible al país,  por lo cual se hizo intervención con el Ejército Nacional, debido a los problemas de la lucha armada, el descontento social,  producto del contexto económico y financiero, los empresarios consideraron que los esfuerzos por reducir la inflación, habían generado una crisis con efectos deflacionistas y cada vez más familias veían difícil la sustancia diaria, un golpe de estado tomaba cada vez más forma, para 1952 los funcionarios Norte Americanos, veían que el deterioro del orden público mortificada en grado extremo a los militares, para ese entonces el nombre de  Gustavo Rojas Pinilla ya sonaba, tal es asi que el diario de Colombia lo exaltaba con frases como “general, salve usted la patria”.  Debido a la división del partido conservador, Rojas Pinilla vio una gran oportunidad para acceder como presidente de la república.

El 13 de junio de 1953 fue conocido en Colombia como el día de los tres presidentes, ya que Roberto Urdaneta estaba al frente de la nación, pero Laureano Gomez luego de más de un año de haber estado al margen por problemas de salud, volvió para retomar el poder, con la intención de derrocar al general Rojas Pinilla de su cargo como Máximo Jefe Militar del Ejército,  por lo que convoco a un consejo extraordinario de ministros y se presento en el palacio presidencial exigiendo la renuncia de Urdaneta y derroco de su puesto a Rojas Pinilla, pero el panorama no estaba  claro para algunos sectores el país,  en cierto momento ninguno de los postulados (Gomez, Urdaneta y Rojas)  tomaba decisión de tomar las riendas del país, Rojas Pinilla se encontraba indeciso de gobernar, lo impulso a tomar esta decisión el Comandante de la Fuerza Aérea, el Coronel Alberto Pauwels quien le dijo “Lamento mucho mi General, pero usted se toma el poder o no lo tomamos nosotros, porque de aquí en adelante nos van a joder a todos y al país", también  Lucio Pabón Nuñez, le dice: "Aquí no hay alternativas, tienes que asumir el poder", estas categóricas frases hicieron que Rojas Pinilla tomará el poder y se proclamara presidente de Colombia.

Frente a la situación de violencia en el país, Rojas Pinilla lanza una consigna de paz, justicia y  libertad para todos, con el fin de  ofrecer garantías para que los guerrilleros de la zonas rurales entregaran sus armas, amnistía y cese al fuego, la cual fue acatada por algunos grupos alineados con el partido liberar, mientras las guerrillas de orientación comunista solo pararon  sus acciones de guerra sin entregar sus armas.  Posteriormente el gobierno se fue convirtiendo poco a poco en una dictadura militar que oprimía fuertemente a sus opositores,  finalmente  para el 10 de mayo de 1957, llegó a su final el periodo presidencial de Rojas Pinilla, uno de los gobiernos más controversiales de la historia colombiana, ya que no pudo resistir la presión ejercida por la oposición, los gremios, la iglesia y la prensa.

Dando asi paso al Frente nacional, que fue un pacto firmado por liberales y conservadores con el objetivo de terminar la dictadura militar  y devolver el poder político a los partidos, de esta forma las minorías políticas y los grupos de izquierda fueron dejados de lado en la participación del Estado, solo se tuvo en cuenta a la elite bipartidista, acordando repartirse la presidencia entre liberales y conservadores, alternando el poder por 16 años,  en el pacto también se estipuló la distribución equitativa de cargos públicos entre liberales y conservadores por lo que ningún otro partido tenía derecho a presentar candidatos a la presidencia, a los concejos municipales, asambleas departamentales o al Congreso de la República,  limitando  la participación política,  con lo cual el accionar de los grupos guerrilleros aumento, pues la restricción de la participación política durante el Frente Nacional ocasionó que algunos sectores excluidos se radicalizaran y se alzaran en armas. En ello también tuvo gran importancia el triunfo de la Revolución cubana y el auge de las teorías foquistas de Ernesto el Che Guevara y de Régis Debray, según las cuales un pequeño núcleo armado podría actuar como catalizador del descontento popular y difundir la revolución para derrocar el régimen, naciendo nuevos grupos de izquierda como el ELN, M-19 que se sumaron a las FARC y al EPL,  también con la creación de grupos paramilitares y narcotraficantes, lo que genero gran descontento social e ideológico,  estos grupos generaron una oposición armada la cual buscaba una reforma agraria  para superar las desigualdades y derrocar a la oligarquía que consideraban culpable de los diferentes problemas del país.

El liberal Alfonso López Michelsen se convirtió en el año 1974 en el primer presidente elegido después de 16 años de Frente Nacional, el plan de desarrollo del presidente López Michelsen, llamado Plan para cerrar la brecha, se enfocó en reducir los desequilibrios regionales y cerrar la brecha de desigualdad entre la población campesina y la urbana, este presidente decretó la emergencia económica para corregir el déficit fiscal existente desde la administración anterior, aumentó en un 61% la inversión pública e impulsó las exportaciones por lo que logró fortalecer el sector industrial y el nivel de empleo, estas  medidas económicas adoptadas por López Michelsen afianzaron la industria, pero no lograron detener la inflación, el descontento por el alto costo de vida y por la reforma que pretendía establecer sobre el salario integral de los trabajadores derivó en un paro civil el 14 de septiembre de 1977, esta protesta fue señalada por el Gobierno como subversiva y se decretó que aquellos que organizaran o participaran en ella serían arrestados entre uno y seis meses.

Desde los años 80, el país vivió un recrudecimiento de la violencia debido a la aparición de nuevos grupos armados y el poder creciente de los grandes carteles de la droga, la crisis llegó a su punto más alto a comienzos de los años noventa,  para el año de 1982,  Belisario Betancur ganó las elecciones presidenciales de gracias al Movimiento Nacional, una coalición conformada en gran parte por conservadores, junto a una disidencia del Partido Liberal y algunos partidos independientes como la Anapo.  Betancur, durante su mandato tuvo que enfrentar al cartel de Medellín, organización delincuencial dirigida por Pablo Escobar y Carlos Lehder. 

Luego del magnicidio del ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla, el presidente Betancur exigió la extradición de los capos, quienes reaccionaron afirmando que preferían una tumba en Colombia que una cárcel en Estados Unidos, e iniciaron una sangrienta guerra en contra del Estado que dejó alrededor de 1.200 civiles y 650 policías muertos. En esta época también surgieron grupos paramilitares relacionados con el narcotráfico en los Llanos Orientales, Urabá y el Magdalena Medio, en esta situación de paramilitarismo cayo uno de mis primos quien llego a este grupo con falsas promesas, él era muy joven tenia en su momento 16 años, había dejado el colegio y trabajaba en la finca en labores agrícolas con mi tío, el trabajo era duro en el campo,  uno de esos fines de semana en la tienda de la vereda le ofrecieron un trabajo de ir a cuidar y trabajar en una finca que tenia ganado, que lo pensará y se encontraría con esa gente en el pueblo en 8 días, el pago me conto mi primo no estaba mal y el sabia del oficio, así que se presento ese día, lo subieron a una camioneta junto con otros jóvenes que irían a trabajar en la misma finca, él me contó  que eran como 5 muchachos también, en fin,  el carro se metió por una trocha destapada por tierras del magdalena medio, él contaba  que ya estando lejos de lo urbano empezó a sentir el ambiente raro y por su cabeza empezaron a pasar eventos trágicos más aun con los comentarios de los otros jóvenes que iban con él, finalmente llegaron a la finca y hay efectivamente entendió que todo era un engaño y que ya no podía escapar de esa vida paramilitar…

Por otra parte en el gobierno de Betancur, en el plano social intentó mantener buenas relaciones con los sindicatos y los movimientos cívicos, y fortaleció el poder de los cabildos indígenas, desde lo político impulsó una reforma para que los alcaldes fueran elegidos por voto popular.

Otro evento de nuestra historia de conflicto, se presentó el 6 de noviembre de 1985, cuando el grupo guerrillero M-19, con la intención de manifestar su inconformidad por el fracaso del proceso de paz iniciado con el presidente Betancur, se tomó el Palacio de Justicia, sede principal de los tribunales colombianos,  después de la incursión de los guerrilleros, la policía y el ejército iniciaron una operación de recuperación del edificio gubernamental, en la toma del Palacio, el M-19 mantuvo como rehenes a más de 300 personas entre magistrados de la Corte, empleados y visitantes. En las horas de la tarde las fuerzas armadas pusieron en marcha el operativo Plan Tricolor en el que participaron más de 1.000 soldados, y se inició un enfrentamiento que duró hasta las dos de la tarde del siguiente día, cuando el general Miguel Francisco Vega Uribe, en ese momento ministro de Defensa, anunció el fin de la toma. 

Bajo el gobierno de Virgilio Barco (1986-1990) se presentaron  momentos críticos en materia de seguridad, pues entre 1988 y 1990 se intensificaron las acciones terroristas de los narcotraficantes Pablo Escobar y Gonzalo Rodríguez Gacha, como el atentado al Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) que dejó 70 muertos y más de 500 heridos,  uno de estos sobrevivientes es Marco Aurelio Vasquez, quien para esa época se desempañaba como integrante de las patrullas móviles del DAS, que eran las encargadas de hacer los levantamientos de muertos, él recuerda que esto lo vivió un día miércoles, él llego al edificio del DAS sobre las 7:15 a.m., saludo a sus compañeros y procedió a subir por las escaleras al segundo piso del edificio atravesando por un corredor para ir a una oficina donde tenia que firmar unos documentos, cuando él se encontraba a unos escasos metros de llegar a esa oficina sintió una fuerte explosión, que le movió el piso, él la describe como terrible, recuerda que él se cayó al piso, veía una gran nube de polvo, no se veía nada, cuando pensó en que ese estruendo era una bomba, él estaba casi seguro, ya que días antes había tenido que ir a atender casos de explosiones en Bogotá.

 En este período también aumentó el poder de los grupos paramilitares, y se inició el exterminio de la Unión Patriótica, el movimiento político en el que los miembros de las Farc iniciaron su participación política luego de los diálogos con el Gobierno. Además, fueron asesinados los candidatos presidenciales Luis Carlos Galán en 1989, Carlos Pizarro y Bernardo Jaramillo en 1990.

Durante el gobierno de Virgilio Barco se llevó a cabo el diálogo con el M-19 que culminó con la desmovilización de esa guerrilla entre enero de 1989 y marzo de 1990. Una vez firmada la paz, los excombatientes formaron el partido político Alianza Democrática M-19 con el que participaron en las elecciones de 1990, logrando más de 95.000 votos, 3 alcaldías y una curul en la Cámara de Representantes, sin embargo, en las elecciones de 1994 el movimiento empezó a perder popularidad y poder político, y varios de sus miembros comenzaron a adherirse o conformar otras colectividades.

Vemos que a lo largo de la historia de Colombia han ocurrido múltiples conflictos que enfrentaron a la población civil, como lo fueron las guerras civiles del siglo XIX o la etapa de La Violencia de mediados del siglo XX, sin embargo, ningún período ha sido tan violento como el de la década de los noventa e inicios de los 2000, ya que durante estas dos décadas, los diferentes grupos armados guerrilleros y paramilitares sometieron a la población en casi todos los rincones del país y dejaron a su paso cientos  de víctimas, y aquí tengo una experiencia propia ya que en el lugar que vivía, zona rural en Cundinamarca, una noche estando en compañía de mi padre vimos como unos cinco furgones abandonan la vía nacional para entrar a por la vía destapada de la vereda, llegando a cierto punto, luego por las sombras y luces de los camiones vimos como personas se bajaban y cargaban algo al hombro tomando rutas de camino, los vecinos comentaban que era la guerrilla los que habían llegado, esa noche tuve mucho miedo, pues ya se habían llevado algunos jóvenes y si,  esa gente la pasaba por hay en la vereda como si nada, tanto un grupo como el otro y algunos vecinos ya habían sido víctimas por apoyar a un grupo o al otro.

Nuestra historia presenta que la violencia guerrillera se alternaba con las masacres perpetradas por la alianza entre narcotraficantes y paramilitares  y para empeorar el panorama de violencia, se dio el  asesinato de tres candidatos presidenciales para las elecciones de 1990 los cuales conmovieron  al país, estos fueron  el liberal Luis Carlos Galán, asesinado el 18 de agosto de 1989,  Carlos Pizarro Leongómez de la AD M-19, el 26 de abril de 1990  y Bernardo Jaramillo Ossa de la UP, el 22 de marzo de 1990.

Para hacer frente a la crisis de gobernabilidad, que enfrentaba el país a finales de la década de los ochenta, el presidente Virgilio Barco quiso realizar una reforma constitucional, a través de un plebiscito y después con un intento de proyecto de ley, pero estas iniciativas no tuvieron acogida.   El impulso definitivo para la reforma vino de la participación de la sociedad civil, esto comenzó con un movimiento estudiantil llamado Todavía podemos salvar a Colombia, que nació de la “marcha del silencio”, luego del asesinato del candidato presidencial Luis Carlos Galán. A fines de ese año, el movimiento había reunido más de 30.000 firmas para pedir que se realizara un plebiscito con el fin de reformar la Constitución vigente, por considerarla obsoleta. Los estudiantes pedían que en las elecciones parlamentarias de marzo de 1990 se depositara una séptima papeleta en la que se solicitaba una reforma a la Constitución, por eso, también se le conoce como Movimiento de la séptima papeleta.

La propuesta fue apoyada con algo más de dos millones de votos, pero las autoridades electorales la declararon inválida, aun así, luego de varios debates jurídicos, el gobierno y la Corte Suprema aceptaron la legitimidad de la iniciativa popular y autorizaron que en las elecciones presidenciales del mismo año fuera incluido un voto extra que convocaba a una Asamblea Nacional Constituyente, finalmente las elecciones se llevaron a cabo el 27 de mayo con participación de 5.218.338 personas de las cuales más del 86% apoyaron la convocatoria.

Dando cumplimiento a ese mandato popular aprobado por la ciudadanía, en diciembre de 1990, el presidente César Gaviria convocó a elecciones para decidir la composición de la Asamblea Constituyente, es decir, para definir los 70 representantes populares que redactarían las nuevas reglas fundamentales que regirían los destinos del país y la organización del Estado, para lo cual fueron elegidos representantes de varios grupos políticos, indígenas, partidos de izquierda, liberales y conservadores.

De igual modo, se permitió la participación de cuatro constituyentes, con voz, pero sin voto, en representación de los grupos guerrilleros que estaban en proceso de desmovilización: uno por el Partido Revolucionario de los Trabajadores, otro por el Movimiento Armado Quintín Lame y dos por el Ejército Popular de Liberación.

Por su parte, la Alianza Democrática M-19 también contó con un amplio apoyo popular, al lograr 19 representantes, de hecho  Antonio Navarro Wolff, líder de este movimiento, fue nombrado como uno de los tres presidentes de la Constituyente, junto con el liberal Horacio Serpa y el conservador moderado Álvaro Gómez Hurtado. 

La Constitución que actualmente rige en nuestro país fue proclamada el 4 de julio de 1991, luego de un prolongado proceso de deliberación y concertación popular. Esta remplazó a la Constitución de 1886, que estuvo vigente durante más de un siglo, pero que ya no respondía adecuadamente a las realidades de nuestra nación.

En el ámbito económico, el presidente Gaviria introdujo el modelo neoliberal en el país por medio de dos grandes estrategias: la privatización de empresas estatales y un proceso de liberalización del mercado denominado apertura económica que redujo los aranceles y que, entre febrero y noviembre de 1990, posibilitó que el porcentaje de importaciones sometidas al régimen de libre importación pasara del 38,9% al 97% del universo arancelario,  esta acelerada apertura afectó la economía del país ya que la estructura productiva no estaba preparada para estos cambios.

En cuanto a lo social, el gobierno de Gaviria, promulgó la Ley 100 de 1993 que modificó el sistema de salud y seguridad social,  si bien esta normativa tuvo efectos positivos sobre los trabajadores, como la ampliación del acceso a la salud y extendieron algunos derechos laborales como las primas, las vacaciones y el período de maternidad, también tuvieron efectos muy negativos, como la flexibilización laboral que desmejoró las condiciones de los asalariados.   Por otra parte, el jefe del cartel de Medellín, Pablo Escobar, fue recluido en la Cárcel de Máxima Seguridad de La Catedral en junio de 1991, donde continuó sus actividades delictivas. En julio de 1992, Escobar escapó de la cárcel y, el 3 de diciembre de 1993 este narcotraficante cayó muerto en un enfrentamiento con la policía.

En 1998, Andrés Pastrana Arango fue elegido presidente de Colombia para el período que iba hasta 2002, tras ganar notoriedad por sus denuncias durante el Proceso 8.000 y ser un opositor al gobierno Samper, Pastrana inició un nuevo ciclo de privatización de las empresas estatales y recortes a la inversión pública,  una de las primeras acciones del gobierno de Pastrana fue la reanudación de las negociaciones de paz con las Farc, proceso que comenzó en enero de 1999 y se extendió por tres años.   Para ello, el Gobierno concedió una zona de distensión de 42.000 en los departamentos de Meta y Caquetá al grupo guerrillero para establecer conversaciones de paz.  No obstante, los diálogos no tuvieron los resultados esperados y  por el contrario, posibilitaron el fortalecimiento de las Farc en estas regiones.

Por su parte, el ELN también solicitó una zona de despeje y el compromiso del Gobierno de luchar contra los grupos paramilitares, que en 1997 se habían agrupado bajo el nombre de Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y habían participado en la escalada de violencia que vivía el país, mediante masacres, desapariciones, extorsiones y secuestros. Además, las AUC aprovecharon la coyuntura para pedir un estatus político semejante al otorgado a la guerrilla, a fin de iniciar diálogos con el Gobierno y recibir condiciones favorables para su desmovilización, pero esta iniciativa no corrió con éxito.

Como se ha visto, nuestro país ha pasado por numerosos momentos de violencia y conflicto durante el siglo XX,  eventos que han llenado de resiliencia a la población  colombiana, donde en muchas ocasiones la violencia se ha convertido en parte de nuestra cotidianidad, razón por la cual es importante trabajar en la memoria histórica, pues la sociedad civil debe reconocer la importancia de reparar a las víctimas, es decir, de tomar medidas para identificar y revertir los daños que les fueron causados por la violencia.

CRONICA DEL SIGLO XX EN COLOMBIA

  A comienzos del siglo XX, Colombia se encontraba nuevamente en una guerra civil y replicaba su tradición de violencia bipartidista que tra...