martes, 11 de octubre de 2022

LA GRAN COLOMBIA

La tendencia de integrar las colonias recién emancipadas fue impulsada por Simón Bolívar después de la independencia en 1819. 

El Congreso de Angostura de 1819 y el de Cúcuta de 1821 dieron forma a la nueva república que tomó por nombre la Gran Colombia. Estaba formada por la Nueva Granada, Venezuela y Quito. 

Como estadista y general del Ejército Libertador, Bolívar buscaba que los frutos logrados por la independencia beneficiaran no solamente a los criollos, sino también a los sectores populares. Bolívar pretendía impulsar la creación de una “gran nación” que incluyera a las antiguas colonias españolas organizadas en una confederación, y que fuera suficientemente fuerte para crear un “equilibrio universal” que evitara la desintegración de América Latina frente a las ambiciones de la Europa de la Santa Alianza y de Estados Unidos. 


El bolivarismo buscó 
conservar la unidad latinoamericana tomando el ejemplo de la cohesión que había mantenido durante la Colonia la monarquía española, y sustituyéndola por un gran gobierno continental que conservara la integración del hemisferio sobre la base de dos factores: una población con un mismo idioma y una misma religión, y un amplio territorio cuyas fronteras naturales fueran los dos océanos.

Bolívar se dedicó a completar la liberación de Venezuela, Quito, Perú y Bolivia, que aún no habían alcanzado la independencia absoluta, mientras que Santander fue encargado de la administración del Estado. Las regiones de PastoRiohacha y Santa Marta continuaron siendo realistas por algún tiempo.

Santander buscó recuperar la agricultura y el comercio, que habían sido afectados por la guerra. Además, redujo las tarifas de importación de los productos extranjeros, eliminó la alcabala o impuesto sobre las ventas para productos nacionales, y abolió el tributo indígena

Pese a estas medidas, la economía de la Gran Colombia se mantuvo inestable, pues el gasto público producto de las batallas trajo dificultades económicas para la Gran Colombia, y el Gobierno se vio obligado a endeudarse con Inglaterra para reactivar la economía. Para 1826, las deudas con los prestamistas ingleses estaban tan elevadas que gran parte del presupuesto del país debió invertirse en realizar estos pagos, dejando de lado la inversión en el sector agrícola y minero. Así mismo, durante los años de la Gran Colombia, el comercio se vio perjudicado debido a los altos costos para transportar los productos agrícolas y textiles, a estas dificultades se unió el rápido deterioro de los productos agrícolas en su traslado de una ciudad a otra, por caminos difíciles y montañosos.

Surgiendo entonces, una resistencia frente al militarismo de Bolívar, encabezada por criollos agrupados en torno a Santander, entre los cuales figuraban comerciantes y abogados opuestos al ejército y defensores del civilismo. Santander fue nombrado el “Hombre de las leyes”, por su intención política y democrática.


EL FINAL DE LA GRAN COLOMBIA

El proyecto constitucional bolivariano buscaba acabar con el desorden político de la República y la manipulación electoral, a través de un fuerte centralismo y un presidente vitalicio. Por el contrario, Santander defendía la idea de un poder ejecutivo con menor autoridad, cuyo presidente fuera elegido mediante el sufragio restringido. Cuando Bolívar se nombró a sí mismo dictador, como medida temporal de salvación nacional, esta situación agravó y acrecentó la división entre Bolívar y Santander. Los bolivaristas fueron apoyados por los grupos interesados en evitar las reformas al orden colonial, mientras que los santanderistas se dedicaron a defender el orden constitucional y las reformas que beneficiaban a los comerciantes. Ante estos sucesos, los partidarios de Santander planearon atentar contra la vida de Bolívar en la conspiración del 25 de septiembre de 1828, conocida como la noche septembrina. Por este hecho, Santander fue apresado y condenado a muerte, pero Bolívar cambió su sentencia por su exilio a Europa.


Estos acontecimientos y el clima político  precipitaron el fin de la Gran Colombia. Venezuela y Quito desconocieron cualquier autoridad central fuera de sus entidades territoriales y, finalmente, proclamaron su separación: los venezolanos por medio de José Antonio Páez, en enero de 1830, y los ecuatorianos, dirigidos por Juan José Flores, unos meses después.

Ante esta situación, Bolívar partió hacia Europa, dejando el Gobierno en manos del venezolano Rafael Urdaneta, sin embargo, tuvo que detenerse en Santa Marta debido a sus graves problemas de salud.


Finalmente, Bolívar murió de tuberculosis el 17 de diciembre de 1830 en la Quinta de San Pedro Alejandrino, con la muerte del Libertador, se acabaron definitivamente los intentos por preservar la unidad de la Gran Colombia y surgieron entonces, las repúblicas de Nueva Granada, Venezuela y Ecuador.


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