martes, 11 de octubre de 2022

LA GUERRA DE LOS MIL DIAS (1899 - 1902)

A finales del siglo XIX  se inició con una profunda transformación social y económica y una sangrienta guerra civil: la guerra de los Mil días (1899 - 1902) que tuvo graves implicaciones. 

Este enfrentamiento generado durante el período de la Regeneración se dio por varias causas como fueron la restricción de derechos y garantías individuales alcanzadas por el liberalismo, la censura de prensa, la marginación de los liberales de participar en el gobierno y la implantación de la pena de muerte para algunos líderes liberales. 

Las acciones de esta guerra civil llevaron a un sangriento y cruel enfrentamiento cuyos núcleos básicos se centraron en Santander, Tolima, Magdalena y el Occidente de Cundinamarca, lo que llevó en el proceso de la contienda a que las guerrillas liberales cobraran fuerza en el centro del país. Las bajas de liberales y conservadores fueron muy altas, lo que representó para el país más de 100.000 pérdidas en vidas humanas en tres años de lucha. Los insurgentes que marcharon a la guerra no estaban preparados. 

La prolongación del conflicto que duró tres años, llevó no solo a pérdidas humanas, sino a la baja de moral, la paralización económica, la corrupción dentro del ejército y a una crisis política. Con las batallas de Peralonso y de Palonegro, en Santander, se evidencia la realidad de los perjuicios que había causado esta guerra para el país. En la batalla de Peralonso los liberales, dirigidos por Rafael Uribe Uribe, obtendrían su última victoria, mientras que en la batalla de Palonegro el 25 de mayo de 1900, los conservadores salen vencedores, destruyendo el sueño liberal, quienes ya no pudieron organizar sus filas, prosiguiendo así su lucha a través de la organización de grupos guerrilleros, contando con hombres de baja condición social, comerciantes o empleados que en su mayoría fueron desposeídos de todos sus bienes. 

En esta lucha se destacó la participación activa de las mujeres en acciones como: la circulación de información, la asistencia y curación a los enfermos, la preparación de alimentos o actuando en muchos casos directamente en el campo de batalla. Aunque la victoria la obtuvieron los conservadores, toda la nación perdió ante el alto número de víctimas, los costos ocasionados por la contienda, el abandono del campo, el cese de actividades normales que aportaban al desarrollo incipiente del país, fueron algunos de sus efectos.

Consecuencias de la guerra de los Mil Días 

Económicas: El financiamiento de la guerra fue altamente oneroso, por los costos que implicó y la aprobación del gobierno de emisión de dinero para auxiliar los gastos de guerra. En dos años se habían emitido más de 1.000 millones de pesos lo que encareció los víveres y los artículos de primera necesidad. Muchas fábricas de manufacturas al igual que la industria textil se paralizaron y limitaron sus actividades de producción, por lo cual no fue fácil iniciar la reconstrucción de la economía después de la guerra.

A los costos y efectos de la guerra, se sumó el descenso de los precios del café, renglón especialmente afectado, ya que las regiones de Cundinamarca y Santanderes que a fines del siglo XIX tenían una buena producción fueron los escenarios de la guerra. Además, la comercialización se limitó por la interrupción del transporte y el encarecimiento de los fletes. Este hecho fue uno de los factores para que la economía cafetera se desplazara hacia Antioquia, Caldas y Valle del Cauca. A esta crisis cafetera, se sumó la fuerte depresión del sector externo, que había iniciado antes de los enfrentamientos de la guerra y que fue ocasionada por la disminución en el precio de las exportaciones. 

Esta realidad arrasó con las finanzas del Estado que dependían en su mayor parte de los ingresos aduaneros, por lo tanto la situación fiscal llegó a unos de los estados más bajos registrados en la historia económica del país. 

Políticas: Después de la guerra algunos sectores del partido conservador intentaron buscar un punto de equilibrio que tuviera en cuenta al partido liberal en la administración de país. Así, desde 1903 se propuso en el Congreso la idea de una ley que permitiera la participación liberal en todos los entes del gobierno. Sin embargo un buen sector de los conservadores rechazó dicha proposición. Sólo hasta el gobierno de Rafael Reyes (1904 – 1909), se logró la aprobación de la ley que establecía la elección obligatoria de un tercio de los cargos de representación en el Estado para el partido liberal, coalición bipartidista que continuo vigente durante el gobierno de Carlos E. Restrepo y se establece como una de la reformas constitucionales en 1910. 

Sociales: Si entre las elites de los partidos se logró constituir algunos acercamientos políticos, entre la población en general, especialmente en el sector rural se incrementó el odio y el rencor por el partido contrario, puesto que se presenta la lealtad y el fanatismo hacia el propio partido político. Es decir, la violencia continuó después de la guerra a nivel local, con una mayor presencia durante los periodos de elecciones. 

Al mismo tiempo, regiones como los Santanderes que fueron fuertemente golpeadas por la guerra entran en una decadencia económica que desestabilizan la organización social del país y se convierten en escenarios de violencia que dan origen a la conformación de las guerrillas liberales. 

De igual forma, la guerra trae consigo la movilización de grandes cantidades de población a diferentes regiones del país. Muchos habitantes con el afán de huir de la guerra se establecen en espacios poco habitados con el fin de lograr seguridad y dar paso a una nueva frontera agrícola. Es así como con la guerra se cambia la distribución poblacional del país. 

Por otro lado, la guerra de los Mil Días, dejo como consecuencia el fortalecimiento de las diferencias entre los partidos liberal y conservador, demarcando el mapa político de Colombia que se mantuvo con pocas modificaciones a lo largo del siglo XX.

 


EL OLIMPO RADICAL Y ESTADOS UNIDOS DE COLOMBIA: 1863 Y 1886

El Olimpo Radical. Se conoce así al periodo comprendido entre la Constitución de 1863 y la de Constitución de 1886, que se caracterizó por el radicalismo con el que los dirigentes creían que debían ser puestas en marcha las reformas liberales. 


Durante el Olimpo Radical se implementó el modelo federal expresado en la Constitución Rionegro, que tenía como expectativa que cada uno de los nueve Estados Soberanos progresara autónomamente. 

LA CONSTITUCIÓN DE 1863. 

Tuvo como objetivo llevar al país a un federalismo extremo que nunca antes había experimentado. Consagró la consolidación de los nueve Estados Soberanos, que se formaron desde 1855 y que permanecerían unidos a perpetuidad: Antioquia, Bolívar, Boyacá, Cauca, Cundinamarca, Magdalena, Panamá, Santander y Tolima. 

A partir de entonces, la Confederación Granadina, que había existido desde 1858, pasó a llamarse Estados Unidos de Colombia. La Constitución de 1863 expresaba que el Gobierno solo podía ocuparse de las relaciones exteriores; defender las fronteras y declararle la guerra a los países invasores; mantener un Ejército nacional; velar por la conservación del orden general al interior del país; controlar el sistema de pesas y medidas; expedir licencias para la navegación; y permitir el establecimiento y funcionamiento de las rutas de transporte interoceánico. 

La constitución política de 1863, estableció a nivel político – administrativo y Garantías y derechos. Dentro del político están las siguientes características: 

1. Elección del Presidente de Estados Unidos de Colombia por nueve votos, uno por cada Estado Soberano, para un periodo de dos años y sin posibilidad de ser reelegido para el periodo siguiente. 

2. Cada Estado elegía por medio del sufragio su propio presidente 

3. Definía los requisitos de votación y adoptaba su propia constitución. 

4. Elegía una Asamblea Legislativa y redactaba sus propios códigos civiles, comerciales y penales. 

5. Prohibió al Gobierno Central declarar la guerra a algunos estados sin previa autorización del Congreso. 

En las garantías y derechos estaban: 

1. Derecho a la propiedad privada como fuente de riqueza. 

2. Derecho a ocuparse en la industria, a recibir educación y asociarse sin utilizar armas. 

3. Libertad de imprenta, de palabra, de cultos y credos religiosos, y de venta de armas, incluso, en tiempos de paz.

4. Prohibición de la pena de muerte y de imponer penas corporales por más de 10 años. 


LA REFORMA EDUCATIVA DE 1870. 

Fue patrocinada por Eustorgio Salgar, quien fomentó las ciencias y abolió la reforma de 1850, según la cual era posible ejercer cualquier profesión sin título universitario. Con el objeto de reformar la instrucción pública primaria, Salgar emitió en 1870 un decreto con el que aclaraba que la instrucción pública quedaba en manos del Estado Central y de los Estados Soberanos; que pasaba a ser gratuita y obligatoria para todos los niños entre los 7 y los 15 años de edad, y que no exigía que en las escuelas públicas se dictasen clases de religión, ni estipulaba que sólo los católicos podían ser maestros. 

Estas medidas no fueron bien recibidas en los Estados Soberanos, porque creían que con ellas el Estado Central violaba su soberanía. Tampoco fueron bien acogidas por los sacerdotes, quienes consideraron la no exigencia de la religión en los colegios como un ataque al pueblo católico que, según ellos, quedaba a merced de la tiranía del laicismo. 

La oposición a esta reforma educativa se agudizó cuando Salgar invitó a 18 pedagogos alemanes para que organizaran y dirigieran las escuelas normales que formaban a los maestros de escuela. La misión fracasó, entre otros aspectos, porque debido a la propaganda de descrédito llevada a cabo por los sacerdotes, los padres de familia no enviaron a sus hijos a la escuela.

Además, estalló una nueva guerra civil en julio de 1876 conocida como la guerra de las Escuelas, que se  prolongó por doce meses. Su detonante fue el malestar provocado en el clero conservador por la reforma educativa de Salgar, emitida en 1870. Los conservadores que estaban descontentos por sentirse excluidos de los gobiernos estatales, aprovecharon el respaldo del clero insatisfecho con la reforma educativa y se levantaron en armas. Con su levantamiento, los conservadores esperaban el respaldo de los independientes, pero consiguieron todo lo contrario: el liberalismo independiente apoyó al liberalismo radical en el poder, de manera que en 1877 los conservadores fueron expulsados de Antioquia y de Tolima, los únicos estados donde gobernaban. 


RAFAEL NÚÑEZ Y LA CRISIS DEL RADICALISMO. 

En 1880, Rafael Núñez fue elegido Presidente del país por un periodo de dos años. Durante su mandato inició una serie de reformas que pusieron fin al experimento radical. 



La crisis del radicalismo fue evidente desde finales de 1870, cuando las exportaciones de tabaco, quina y añil decayeron en los mercados internacionales, provocando una depresión económica interna que llegó a su punto más bajo en 1883. 

Esta crisis generó desempleo, restringió las inversiones y limitó las importaciones, porque no había dinero con qué pagarlas. Como consecuencia se disminuyeron las rentas de aduanas, una de las pocas fuentes de ingreso del Estado. En esta ambiente de inestabilidad, Núñez adoptó medidas como elevar los aranceles de las importaciones para proteger a los artesanos, crear el Banco Nacional, fortalecer el Gobierno Central, y realizar un pacto entre la Iglesia y el Estado. 

EL BIPARTIDISMO LIBERALES -CONSERVADORES

A mediados del siglo XIX en la Nueva Granada se conformaron los dos partidos que tradicionalmente han tenido el poder en nuestro país: el Liberal y el Conservador. Cada uno de estos partidos tiene una visión propia del Estado y la sociedad, recordemos que los partidos políticos son agrupaciones en las cuales los miembros profesan la misma doctrina política.

Habitualmente, se piensa que las mayores diferencias entre estos dos partidos tenían que ver con sus ideas en el plano económico. Los conservadores estarían a favor del proteccionismo, y los liberales tendrían una concepción librecambista de la economía. Sin embargo, al interior de estos partidos se presentaban diferentes puntos de vista sobre este tema.



Además de las divergencias entre centralismo y federalismo que tenían los partidos liberal y conservador, podría afirmarse que su diferencia más profunda se encontraba en el rol que debía desempeñar la Iglesia. Mientras los conservadores creían que el Estado debía ser católico y la Iglesia debía participar activamente en todas las decisiones del Gobierno, los liberales propugnaban por la separación entre la Iglesia y el Estado y garantizar la libertad de cultos.

IDEARIOS LIBERALES


En 1848, Ezequiel Rojas fundó el Partido Liberal Colombiano al publicar un texto titulado “La Razón de mi voto”. La ideología liberal se fundamenta en los siguientes principios:

  • Separación de la Iglesia del Estado.
  • Libertad de cultos.
  • Imparcialidad de la ley y la justicia.
  • Libertad de pensamiento.
  • Descentralización administrativa.
  • Educación laica.
  • Abolición de la pena de muerte.
  • Apoyo al libre cambio.


IDEARIOS CONSERVADORES

En 1849, Mariano Ospina Rodríguez y José Eusebio Caro publicaron un artículo llamado “Declaratoria Política”, y con este se oficializa la fundación del Partido Conservador Colombiano. La ideología conservadora parte de los siguientes principios:

  • Fortalecimiento del vínculo Iglesia-Estado.
  • Conservación de las tradiciones y los valores coloniales.
  • Autoritarismo del Gobierno.
  • Educación orientada por la Iglesia católica.
  • Creación de impuestos a las importaciones y las exportaciones.


El surgimiento de la clase dirigente


La composición de la sociedad de la Nueva Granada no presentó mayores cambios con la independencia, sin embargo, emergieron otros tipos sociales como los caudilloslos gamonales y los políticos civiles, que orientaron la política colombiana durante mucho tiempo:

Caudillos y gamonales: Se caracterizaron por ser jefes con amplio poder económico y militar. La principal diferencia entre caudillos y gamonales fue su influencia política, pues el accionar de los primeros tenía repercusiones de alcance nacional, mientras que el poder de los gamonales era meramente local. La mayor parte de estas personas eran terratenientes que movilizaban a los trabajadores de sus tierras con propósitos políticos y en algunos casos los usaban como soldados en las guerras. También ejercían una enorme influencia en las elecciones de sus regiones, así como en el nombramiento de los cargos estatales. 

Políticos civiles: Hombres pertenecientes a las élites de la Nueva Granada, que hicieron de la política su profesión. Plantearon proyectos políticos nacionales basados en modelos e instituciones europeas y escribían con regularidad artículos en periódicos en donde expresaban su oposición o su respaldo a los Gobiernos de la época. Con el tiempo, organizaron partidos políticos desde los cuales plantearon directrices y programas en los que manifestaban la defensa de sus propios intereses.

LA NUEVA GRANADA

El 17 de noviembre de 1831, las provincias centrales de la Gran Colombia formaron un Estado independiente conocido como Nueva Granada. Después de que Venezuela y Ecuador se independizaran, los seguidores del General Francisco de Paula Santander convocaron a una reunión denominada Convención Constitucional, en la cual decidieron que este nuevo Estado adoptaría un gobierno provisorio y se regiría por la efímera Constitución de 1830.


Más adelante, en
 la Convención Granadina de 1832, el Congreso eligió a Francisco de Paula Santander como presidente del Estado naciente por un período de 4 años. También redactó una nueva Constitución, que dio origen a la República de la Nueva Granada.

El territorio de la Nueva Granada estaba compuesto por 19 provincias. Cada provincia se dividía en cantones, y estos a su vez en distritos parroquiales.

Al interior del movimiento civilista, representado por Francisco de Paula Santander, se fue creando una división muy fuerte entre aquellos que apoyaban las leyes progresistas del presidente y quienes estaban en desacuerdo con su forma de gobernar. Estos dos bandos, llamados exaltados y moderados, se enfrentaron por el poder una vez terminado el mandato de Santander. 

José María Obando

El expresidente quería que su sucesor fuera el general José María Obando, no obstante, los moderados lograron triunfar en las elecciones de 1836 liderados por José Ignacio Márquez, cuyo gobierno se caracterizó por favorecer el proteccionismo económico y los valores tradicionales


EL DISGUSTO CON LA IGLESIA -LA GUERRA DE LOS SUPREMOS

Las divergencias entre la élite criolla y la Iglesia comenzaron cuando los criollos del Gobierno intentaron introducir ideas e instituciones liberales, las cuales el clero consideró una amenaza frente al tradicional monopolio de la religión católica en el campo educativo de la población.  El descontento de la Iglesia aumentó con la emisión de un decreto del Gobierno que ordenaba el cierre de los monasterios y los conventos habitados por menos de ocho clérigos para convertirlos en centros educativos, y elevaba a 25 años la edad para la toma de los votos sacerdotales.


Estas diferencias políticas existentes entre exaltados y moderados dieron origen a una guerra civil que se extendió por tres años (1839-1842). El general Obando aprovechó un levantamiento causado por la supresión de cuatro conventos en Pasto para iniciar una rebelión al sur de Popayán. Este movimiento insurreccional promulgaba el federalismo como bandera política, y se expandió por varias provincias de la Nueva Granada. Estos sectores progresistas que lideraron esta guerra se autodenominaron “supremos”.

Por su parte, los generales Pedro Alcántara Herrán Tomás Cipriano de Mosquera fueron los encargados de reprimir la rebelión e iniciar un retorno a la normalidad política en las regiones que habían sido tomadas por los supremos. Finalmente, en 1841 tras varias derrotas, Obando se exilió en Perú. Esta guerra agravó la situación económica del país y redujo su ya diezmada población.

En lo sucesivo asumieron la presidencia, primero Pedro Alcántara en 1841, quien autorizó el regreso de los jesuitas a la Nueva Granada, quienes habían sido expulsados en 1767 por orden del rey Carlos III, luego asumió la presidencia  Tomás Cipriano de Mosquera, en 1845, quien impulsó una serie de medidas económicas que favorecieron el desarrollo del Estado, como la exportación de tabaco y algodón, así como la construcción del ferrocarril de Panamá, y la navegación del río Magdalena.


LA GRAN COLOMBIA

La tendencia de integrar las colonias recién emancipadas fue impulsada por Simón Bolívar después de la independencia en 1819. 

El Congreso de Angostura de 1819 y el de Cúcuta de 1821 dieron forma a la nueva república que tomó por nombre la Gran Colombia. Estaba formada por la Nueva Granada, Venezuela y Quito. 

Como estadista y general del Ejército Libertador, Bolívar buscaba que los frutos logrados por la independencia beneficiaran no solamente a los criollos, sino también a los sectores populares. Bolívar pretendía impulsar la creación de una “gran nación” que incluyera a las antiguas colonias españolas organizadas en una confederación, y que fuera suficientemente fuerte para crear un “equilibrio universal” que evitara la desintegración de América Latina frente a las ambiciones de la Europa de la Santa Alianza y de Estados Unidos. 


El bolivarismo buscó 
conservar la unidad latinoamericana tomando el ejemplo de la cohesión que había mantenido durante la Colonia la monarquía española, y sustituyéndola por un gran gobierno continental que conservara la integración del hemisferio sobre la base de dos factores: una población con un mismo idioma y una misma religión, y un amplio territorio cuyas fronteras naturales fueran los dos océanos.

Bolívar se dedicó a completar la liberación de Venezuela, Quito, Perú y Bolivia, que aún no habían alcanzado la independencia absoluta, mientras que Santander fue encargado de la administración del Estado. Las regiones de PastoRiohacha y Santa Marta continuaron siendo realistas por algún tiempo.

Santander buscó recuperar la agricultura y el comercio, que habían sido afectados por la guerra. Además, redujo las tarifas de importación de los productos extranjeros, eliminó la alcabala o impuesto sobre las ventas para productos nacionales, y abolió el tributo indígena

Pese a estas medidas, la economía de la Gran Colombia se mantuvo inestable, pues el gasto público producto de las batallas trajo dificultades económicas para la Gran Colombia, y el Gobierno se vio obligado a endeudarse con Inglaterra para reactivar la economía. Para 1826, las deudas con los prestamistas ingleses estaban tan elevadas que gran parte del presupuesto del país debió invertirse en realizar estos pagos, dejando de lado la inversión en el sector agrícola y minero. Así mismo, durante los años de la Gran Colombia, el comercio se vio perjudicado debido a los altos costos para transportar los productos agrícolas y textiles, a estas dificultades se unió el rápido deterioro de los productos agrícolas en su traslado de una ciudad a otra, por caminos difíciles y montañosos.

Surgiendo entonces, una resistencia frente al militarismo de Bolívar, encabezada por criollos agrupados en torno a Santander, entre los cuales figuraban comerciantes y abogados opuestos al ejército y defensores del civilismo. Santander fue nombrado el “Hombre de las leyes”, por su intención política y democrática.


EL FINAL DE LA GRAN COLOMBIA

El proyecto constitucional bolivariano buscaba acabar con el desorden político de la República y la manipulación electoral, a través de un fuerte centralismo y un presidente vitalicio. Por el contrario, Santander defendía la idea de un poder ejecutivo con menor autoridad, cuyo presidente fuera elegido mediante el sufragio restringido. Cuando Bolívar se nombró a sí mismo dictador, como medida temporal de salvación nacional, esta situación agravó y acrecentó la división entre Bolívar y Santander. Los bolivaristas fueron apoyados por los grupos interesados en evitar las reformas al orden colonial, mientras que los santanderistas se dedicaron a defender el orden constitucional y las reformas que beneficiaban a los comerciantes. Ante estos sucesos, los partidarios de Santander planearon atentar contra la vida de Bolívar en la conspiración del 25 de septiembre de 1828, conocida como la noche septembrina. Por este hecho, Santander fue apresado y condenado a muerte, pero Bolívar cambió su sentencia por su exilio a Europa.


Estos acontecimientos y el clima político  precipitaron el fin de la Gran Colombia. Venezuela y Quito desconocieron cualquier autoridad central fuera de sus entidades territoriales y, finalmente, proclamaron su separación: los venezolanos por medio de José Antonio Páez, en enero de 1830, y los ecuatorianos, dirigidos por Juan José Flores, unos meses después.

Ante esta situación, Bolívar partió hacia Europa, dejando el Gobierno en manos del venezolano Rafael Urdaneta, sin embargo, tuvo que detenerse en Santa Marta debido a sus graves problemas de salud.


Finalmente, Bolívar murió de tuberculosis el 17 de diciembre de 1830 en la Quinta de San Pedro Alejandrino, con la muerte del Libertador, se acabaron definitivamente los intentos por preservar la unidad de la Gran Colombia y surgieron entonces, las repúblicas de Nueva Granada, Venezuela y Ecuador.


CRONICA DEL SIGLO XX EN COLOMBIA

  A comienzos del siglo XX, Colombia se encontraba nuevamente en una guerra civil y replicaba su tradición de violencia bipartidista que tra...